Un cadáver de pocas horas

El Desvän del Macho

El Invierno está de cuerpo presente y nosotros, incautos, aquí, desafiándole alegremente. Con estas cosas no se juega. Consecuencia inmediata: trancazo. Al menos se va a demorar la llegada de la esperada astenia. Y no es porque no lo sepamos, que para algo hemos leído las reglas del eterno retorno. Pero parece que nos gusta tropezar no una, sino infinitas veces en la misma piedra. Todo es tan normal.

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