happiness is a warm gun

Probablemente John Lennon nunca tuvo regalos el día de Reyes. Y no ya porque fuese huérfano de madre desde pequeño, si no porque a los ingleses en general nunca les ha ido mucho esa historia. El caso es que hoy ha sido un buen día, uno más, para recordarle, por una buena razón. O mejor dicho, un par de ellas. Decía Lennon en uno de sus temas más brillantes, a mi juicio, que la felicidad es una pistola caliente. Hombre, para no haber tenido una infancia precisamente feliz, hasta se entiende que se conformase con semejante cosa. El pobre no esperaba ni por asomo que precisamente una warm gun estaba esperándole a la salida del Dakota, y no precisamente para traerle happiness. Vaya por tí, John, la sorpresa que me ha deparado la mañana del día de hoy.

El caso, para no andarme demasiado por las ramas, es que aquí, aunque menguando, sigue viva la incertidumbre nocturna que nosotros, los niños, experimentamos cada noche del 5 de Enero, independientemente de si nos hemos portado bien, mal o, como creo que es mi caso, regular, porque la verdad es que no tengo ni idea de cuál es el baremo que siguen para estos trámites los monarcas onubenses. Porque sí, ahora resulta que no contentos con chafarnos las letras de todos los villancicos cepillándose la presencia en belenes de mulas y bueyes, nos cuentan los expertos que los reyes de Oriente son más bien de Occidente, y de nada menos que de Huelva. Ahí, concretando. Supongo que en vez de oro, incienso y mirra, llevarían al modificado pesebre gambas, coquinas y almejas de carril.

Abreviando, resulta que como soy bastante impaciente y no tenía ni la menor idea de que a sus onubenses majestades se les podía ocurrir obsequiarme con el comúnmente llamado White Album aquí me hallo con sendas copias en vinilo del mismo, por ansioso y poco comunicativo: la que pedí por catálogo hace unos días y la que me he encontrado junto a mis zapatillas y el árbol de Navidad. Descambiaré una de ellas por unos zapatos.

20130106-202701.jpgAl final…me he ido por las ramas, no he abreviado nada y he ido dando de lado al grano, buscando una excusa para ilustrar este suceso, pero bueno, me remito al anterior post y a mi terapia. He abierto los regalos y no había pistolas calientes, pero ha sido divertido y de alguna manera, ha habido instantes de felicidad.

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