Pony Bravo @ Joy Eslava, 12/01/12

Pony Bravo llegaban a Joy Eslava con la vitola de “grupo del momento”, con la presión de estar enfrentándose a una reválida y con la atención que despierta un recién ascendido a Primera División. Porque Pony Bravo ahora juegan en Primera División, y eso conlleva ventajas, pero también tiene sus peajes, y uno de ellos es no poder defraudar la expectación generada. No había dudas, la del viernes era una gran cita. Empezaron al trote, con “La voz del hacha” marcando las líneas maestras de su aclamado y original estilo, para que no nos llevásemos a engaños. Sabedores de un triunfo anunciado y refrendado por el abarrotado aspecto de la sala, se mostraron quizá excesivamente tranquilos y un punto fríos al principio de la actuación. Pero como todo lo bueno, el punto se va cogiendo poco a poco, a medida que se va haciendo el rodaje y se va entrando en calor.

“Superbroker”, “El guarda forestal”, “El campo fui yo” o “Ninja de fuego” alcanzaron por momentos ese clímax tan personal con el que los sevillanos dotan a sus creaciones, con un despliegue de originalidad y saber hacer, con ratos que parecían auténticas jam sessions de reggae aderezado con rock experimental o, simplemente, improvisaciones que casaban como por arte de magia creando un producto final envolvente y lleno de originalidad y energía. Estas canciones y otras como “El Rayo” o “Pumare-Ho!” robaron su cuota de protagonismo a otras piezas más esperadas y valoradas por sus seguidores, que vieron como el Pony dejaba el trote y empezaba a galopar en la excesivamente acelerada y un punto desganada interpretación de “Noche de Setas”, momento algo desconcertante y decepcionante de una actuación que por lo demás resultó a la altura de lo esperado y que si bien no defraudó, tampoco estuvo a la altura de su recordada e inspiradísima noche en El Sol en Marzo pasado.

“La Rave de Dios” dio al público lo que llevaba esperando toda la noche y quizá fuese uno de los momentos de máxima comunión entre banda-predicador y público-feligrés. Como guinda final, un tema cantado, o mejor dicho recitado por Pablo, el bajista, que hizo las delicias de los asistentes que, sintiéndose identificados en algún caso, reían y comentaban una ingeniosa letra que describía de manera bastante fidedigna la trastienda del mundillo de la música y sus gentes. Publicado en http://www.buscamusica.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s